ARNOLFINI
 



B612

En la ciudad moderna.

En la ciudad moderna no se pueden ver las estrellas.

El hombre de la ciudad moderna a menudo pierde la noción de su condición de habitante de la Vía Láctea. Se desnaturaliza emburbujado en un espacio-tiempo presidido por asfalto y hormigón, y coches y luces por todas partes y a todas horas.



 
exhibido en BAC!07 Babylon (CCCB) Barcelona

Hace más de cuatro mil años, médicos de ayurveda repartidos por toda India se reunieron en una gran convención celebrada en el Himalaya para disertar sobre un nuevo hecho demográfico: la emigración de las gentes a unos lugares que se habían dado en llamar “pueblos” .
Estos sabios, conocedores de la medicina más antigua del mundo, basada en la búsqueda de la esencia y el equilibrio interior-exterior del ser humano, estaban preocupados por el estrés que iba generar en hombres y mujeres el abandono de la selva por núcleos donde se perdía el vínculo directo con la madre naturaleza. Así, ya por aquel entonces, se intuía el advenimiento de la que hoy se ha convertido en una de las grandes enfermedades de la humanidad y que hoy en día afecta a tantas personas en las ciudades.

Los pueblos se hicieron ciudades y las ciudades, megalópolis en las que no queda vestigio alguno de los prados y bosques sobre los que se han construida las modernas avenidas…

…¿o sí?

Rotondas y cromlechs

Circulando a pie, en bici, moto, coche o autobús por la superficie de una ciudad, nos sorprenden pequeños espacios, por lo general, circulares, cuya función consiste en regular el tráfico de vehículos en las intersecciones de calles y carreteras, favoreciendo la fluidez del mismo (no vamos a entrar aquí en consideraciones a este respecto).

Estas rotondas no contentas con una función tan “banal” han desarrollado la capacidad de ornamentarse. A veces con esculturas, monumentos, fuentes… pero en los últimos años, sobre todo, con jardines.
Se han “possat guapes” hasta tal punto que incluso podría ponerse en entredicho la eficacia de su función inicial. ¿Cuántos accidentes de tráfico tienen lugar por el despiste de conductores/as embelesados/as ante la exuberante belleza del ecosistema creado en la nueva rotonda que han construido al principio de la calle en la que aparcan para ir a la oficina?

Y es que alguna de esas rotondas parecen auténticos oasis salidos de algún cuento oriental.
Jardines elaborados con reminiscencias al wabi sabi, el arte de la impermanencia japonés que conecta con la filosofía zen. Jardines que invitan a la comunión con la esencia de la vida, la naturaleza fugaz de la existencia humana unida a la experiencia de participación con el cosmos.

Circulares, como los cromlechs que el hombre ha creado y donde durante tantos siglos se ha reunido para celebrar rituales de unidad con el cielo, con lo desconocido, con el universo , algunas rotondas incluso presentan un poste o árbol central que recuerda a los pilares que conectan la tierra con el cielo; símbolos presentes en la construcción de espacios sagrados en casi todas las culturas de este planeta.

Jorge Oteiza se acercaba a esta analogía entre cromlechs y rotondas al hablar de las construcciones circulares de piedra en el País Vasco:

“Explicada su pequeña monumentalidad, callada y receptiva, en la que cada uno entra en contacto con su conciencia, no puede sorprendernos la abundancia en toda la región de estas señales sagradas para la conducta y que funcionaron como verdaderos semáforos (para el caso rotondas) de la vida social y política.”

¡Las rotondas! espacios para la revolución espiritual

F. Lenoir dice que el fenómeno del dominguero se debe al ritual adoptado por el urbanita para recuperar el equilibrio entre su microcosmos y el macrocosmos al que pertenece desplazándose a zonas rurales los fines de semana. Lugares naturales donde poder encontrar la medida del hombre dentro del universo .

Pues bien, dado que el contacto con lo natural parece ser una necesidad básica: ¿por qué relegar su satisfacción a los días no laborables de la semana?

¡Hagamos de las rotondas un espació accesible para ello!
… están cerca de casa y del trabajo, a cinco minutos del cole de los niños y al lado del super…

¿Es posible vivir en la gran ciudad y conservar un vínculo metafísico con la naturaleza?

O en otras palabras: ¿es consciente el urbanita de por donde sale y por donde se pone el Sol?

Bibliografía

J.OTEIZA, Quosque Tandem…! Hordago, Zarautz, 1983.
M. ELIADE, Lo Sagrado y lo profano. Paidós, Barcelona, 1998.
A. JUNIPER, Wabi Sabi. Oniro, Barcelona, 2004.
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B612 . 4'00" (2007).
idea original: ioli valsells y mikel morlas
cámara y edición: ioli valsells y mikel morlas
performers: blai mesa, patro silvente, renata srpcanska, david cobo, xavi roca, maura lerga, mariona roigé, david lozano.


     

 
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